miércoles, 23 de mayo de 2018

Grabando sombras


Que si “la alegría belleza cría”, que si “el buen alimento hace el buen entendimiento”,...
¡Estoy hasta las narices, de los estúpidos refranes de mi compañero! Bueno, voy a empezar con el informe.
Valladolid 2 de febrero de 2092
Hace dos días se produjeron una serie de asesinatos e infortunios en el internado de máxima seguridad “Alejandro Dumas”, donde el sistema de seguridad de las puertas y las vallas fallaron, dejando tanto a cuidadores como a alumnos encerrados e incomunicados en el complejo.
Durante el rescate, encontramos a los supervivientes y socorrimos a un joven con una crisis de ansiedad. Entre sus pertenencias encontramos su móvil, en el que había grabado un video-diario del incidente.
Dicho esto, procedo a trascribir el video-diario y el interrogatorio que le hice en el hospital.

Día 1:
No sé para qué hago esto, supongo que porque no hay nada más con lo que entretenerme.
Todo ha sido muy raro, el internado se ha quedado sin electricidad, ni cobertura, y además, no nos pueden ayudar las autoridades ¡vaya panda de inútiles! Y lo peor es que nos toca dormir aquí, ¿es que esto puede ir a peor?
-         ¿Qué?, si, si ahora lo apago.

Día 2:
No sé ni para que hablo, justo después de irnos a la cama, empezamos a oír una risa espeluznante, casi demoníaca.
Ernesto nos dice que le demos todos los malditos móviles, porque no le gustan ese tipo de bromas. A la mañana siguiente tampoco nos los devolvió, porque algún gracioso escribió en la pizarra  “tú serás el primero” para seguir la broma.
Hemos estado intentando restablecer la corriente, pero no hay manera, así que nos toca otra fría noche en este antro.

Día 3:
No sé qué decir…, aún se me revuelven las tripas.
Hoy nos hemos levantado y no estaba Ernesto, así que pensamos que se había ido a la  cafetería, a desayunar, pero nadie le había visto.
Al final fuimos en su búsqueda, hasta que le encontramos, y… perdón… lo encontramos en la biblioteca, encima de una gran pila de libros, ensangrentado y ¡¡sin garganta!! ¡¡se la habían arrancado a tirones!! Todos los adultos intentaban tranquilizarnos, pero se les notaba que tenían más miedo que nosotros, así que cerraron la habitación para que no entrara nadie.
A raíz de eso, hemos estado especulando todos los de mi clase, sobre quien ha podido ser el asesino, pero no hemos sacado nada en claro. Será mejor que me vaya a dormir.

Día 4
No sé lo que me pasa, debo de estar todavía alucinado por el shock, pero es que parece que este sitio esté maldito.
Justo por la noche, me despertó la misma risa que oímos anteayer, pero esta vez sonaba fuera, así que desperté a Lucas para echar un vistazo. Y lo que vimos no sabíamos si era real o no: era un ser de más de dos metros, hombros anchos, casi en los huesos y entre toda esa masa negra, solo se veían unos ojos naranjas chillones; pero desapareció tan rápido, como apareció.
Por la mañana no comentamos nada de lo que habíamos visto. Además, hemos recuperado la corriente, pero los controles de las puertas siguen sin funcionar.
Estuve ayudando a Javier, el profesor de TIC, a arreglarlo; pero entonces la pantalla del ordenador se puso negra, y apareció un mensaje: “¿Me recuerdas?”
Y justo debajo, la silueta de alguien. Parecía un joven de mi edad, con el pelo rizado.
Yo no sabía lo que pasaba, pero Javier estaba sudando y mirando la imagen como si del diablo se tratara. Al final desconectó el ordenador y se fue de la habitación súper nervioso.

Día 5
-         ¡Juro que no vuelvo a salir de esta habitación!
Me quedé con la intriga de quien podía ser esa silueta, así que pregunté a Javier, y este salió corriendo hacia la sala de ordenadores sin decir ni pío.
Pasado un rato llamé a la puerta, pero no contestaba, por lo que abrí la puerta… y la vi… era ella… la sombra le estaba arrancando las manos a mordiscos y al final se las tragó, tirando su cuerpo inerte contra los ordenadores. Se dio la vuelta para verme, era horrible, tenía todo el cuerpo negro, unos ojos anaranjados, que podían ver tus propios miedos y unos dientes totalmente blancos, por los que corría la sangre de su víctima.
Estuvimos un buen rato mirándonos, sin hacer nada, hasta que se empezó a reír como si todas las vidas humanas fueran inútiles. Y desapareció.
No se lo he contado a nadie, pero creo que voy a fingir que estoy enfermo, para no salir de mi habitación.

Día 6
Todos han muerto, han aparecido en el gimnasio, colgados y sin músculos, solo unos sacos de huesos, solo quedamos nosotros… y lo peor es que viene a por nosotros.
-        Que… ¿qué pasa?
Interrogatorio
-        Si no quieres, no te obligo a hablar. Es comprensible, después de lo que te ha pasado. ¿Qué pasó ese día?
-         Ella… apareció, abrió la puerta del aula sin dificultad y entró.
-         Si quieres parar, dímelo.
-          No, no, da igual.
-          Pues sigue.
-          Entonces fue andando hacia nosotros, a paso lento mientras gruñía, apartando los pupitres, acercándose a mí hasta tener su cara frente a la mía y… y…
-          ¿Qué?
-          Su cara ¡¡era humana!! ¡¡era como él!! la recuerdo con un miedo terrible, ¡¡era como él, pero muerto!! y…y...
-          ¡¿Qué?!, ¡¿Qué pasó?!
-          Me susurró al oído: Habríais acabado como yo.

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